Reseña Biográfica de Antonio Montes

1-DadAntonio Montes nació el 18 de abril de 1913 en Topia, Durango, México. El 22 de diciembre de 1937 se casó con la señorita Ramona Aguilera en el mismo pueblo. Les nacieron 11 hijos: María Isabel, Guillermina, Alicia, Emma, Nicodemo, Pedro, Ana, Febe, Antonio, Jr., Esther y Blanca. También deja 31 nietos, 44 bisnietos y 2 tataranietos.

Antonio fue bautizado en el Nombre de Jesucristo el 6 de abril de 1943 por el ministro Ignacio “Nachito” Mariscal en La Quebrada Honda, en la Sierra de Durango. Recibió el Espíritu Santo el 15 de junio de ese año y fue apartado al ministerio ese mismo año. En diciembre de 1944 fue ordenado al ministerio en una convención de la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús en Torreón, Coahuila. En esos años, Antonio estuvo encargado de una obra por dos años en Chinacates, Durango.

Antonio fue el primero de su familia en aceptar a Cristo. Después llevó el evangelio a sus familiares y varios fueron salvos. Antonio contaba que un día salió a buscar a su hermano menor, Luciano, quien se encontraba perdido y había huido de Durango. Lo evangelizó y lo convenció que se entregara a Cristo. Las trayectorias de estos dos hermanos y sus familias quedarían entretejidas por décadas al encaminarse las dos al Norte.

En otra ocasión contaba Antonio que acompañó al Hno. Mariscal a evangelizar al Pie de la Cuesta y los judiciales del pueblo los arrestaron y los encerraron en un corral de mulas todo el día. Cuando los dejaron libres se fueron corriendo mientras que la gente, que habían sido enviados por el cura del pueblo, los apedreaban para que ya no predicaran el Evangelio. Lo milagroso fue que las piedras zumbaban por los lados pero ninguna los tocaba. En varias ocasiones lo amenazaron a muerte porque Antonio y Ramona hacían cultos en las casas y todos los conocían como “Aleluyas”.

En todos los lugares que vivió, Antonio siempre ayudó a pastores a construir templos. Fue un hombre consagrado a Dios y Su obra. Le gustaba evangelizar a toda la gente con quien se cruzaba. Leía la Biblia y oraba diariamente. Llegó a memorizar muchos versículos de los Evangelios, Salmos y Proverbios. Para cada momento especial tenía un proverbio y poseía un gran sentido de humor. Desde niños sus hijos fueron instruidos a dar el diezmo, ofrendar y a llegar temprano a los cultos.

En su lucha por la vida, él y su familia se movieron de pueblo en pueblo, comenzando en Durango, siguiendo a Ciudad Juárez, Chicago y de ahí finalmente a Texas. Trabajó varios años como brasero, viajando a los campos en los Estados Unidos, pizcando frutas y vegetales y recibiendo 50 centavos la hora para sostener una familia de 11 hijos. Lo hacía todo para lograr su meta de darle una vida más cómoda a su familia. Los golpes que la vida le trajo solamente lo hicieron crecer.

Antonio fue un hombre positivo y lleno de fe. El nunca permitió que personas negativas o situaciones adversas lo controlaran o alteraran su estado de ánimo. Tal vez fue esta una de las razones por que no se llegó a enfermar seriamente hasta después de los 95 años. No fue hasta hace dos semanas que los doctores le detectaron cáncer. Si llegó a tomar medicinas, pocas personas lo saben. Siendo un hombre de fe, él oraba por sanidad y Dios lo sanaba. En medio de las tormentas de la vida sabía en quien confiaba y con oración Dios siempre respondía.

Antonio y su familia inmigraron a los Estados Unidos el año 1967. Llegaron a Chicago en tren sin posesiones; solo llevaban la ropa que traían puesta y unos dos cambios para cada uno. Gracias a su hija Chabela quien ya estaba viviendo y trabajando en Chicago, él pudo conseguir cartas de inmigración para toda la familia. Fue así que llegaron a Chicago, donde su hermanito Luciano ya estaba viviendo con su familia.

Antonio fue un hombre responsable y muy trabajador. Siempre les recordaba a sus hijos diciéndoles, “Si Dios nos trajo a los Estados Unidos, fue con un propósito. El nos cuidará y proveerá todas nuestras necesidades.” Al llegar a Chicago, pronto se dieron cuenta que había mucha necesidad en la Iglesia Apostólica de la calle 19 en el barrio de Pilsen donde las familias Montes se congregaron con un pequeño grupo de hermanos. Toda la familia ayudó en la obra incansablemente. Muy seguidamente se evangelizaba en las calles y poco a poco se fue llenando la iglesita con muchas almas—y muchos miembros de las familias Montes, quienes ayudaron a estabilizar la obra. Antonio fue un evangelista de corazón y nunca perdía una oportunidad para compartir el evangelio. Por cierto, todavía, a la edad de 98 evangelizó a la persona que les ayudaba con la limpieza de la casa en Texas, y ella se entregó a Dios.

En el año 2001 su fiel compañera, Ramona, falleció a la edad de 83 y fue sepultada en Chicago. El resto de la vida, Antonio la vivió con sus hijas, Chabela, Ana y Blanca en Mesquite, TX., quienes lo cuidaron hasta que el Señor se lo llevó a la edad de 101, el día 4 de Octubre de 2014

Durante la vida conocemos muchas personas quienes forman una parte importante en nuestro crecimiento personal, profesional o espiritual. Unos están presentes y otros se han ido con el Señor porque han cumplido con el propósito de Dios. Antonio no ha dejado muchas posesiones materiales, pero nos ha dejado algo más valioso: un legado rico de servicio y fe. En la familia Montes encontramos mucho talento artístico, pintores, cantantes, músicos, predicadores, y profesionales.

–Escrito por su hija Febe Zúñiga

Octubre 9, 2014- 

5:30 PM – Servicio Memorial 

Williams Funeral Directors
1600 S. Garland Avenue
Garland, Texas 75040-7637

Octubre 12, 2014 – 

6:00 PM – Servicio Memorial 

Steeple Hill Christian Life
9000 W 87th St
Hickory Hills, IL 60457

Octubre 13, 2014 – 

11:00 AM – Servicio

 Mount Olive Cemetery
3800 N Narragansett Ave
Chicago, IL 60634

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